Seres alados
Por José Fabio Esquivel

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Casos en Chile

A inicios de abril de 1987, durante la visita del Papa a Chile, un hombre llegó a la casa de su amigo, ubicada en la comunidad de Juanita Aguirre. Este amigo había salido una temporada por razones de trabajo, y le pidió que visitara de cuando en cuando a su esposa, por si tuviese necesidad de algo. La encontró en su habitación, y empezaron a hablar a través de la ventana del cuarto, en presencia de la hija mayor de la familia. Conversaron del esposo, llamado Luis, que trabajaba en el sureño Puerto Montt, y él se ofreció a mandarle allá cualquier mensaje. Desde aquí es el mismo Luis, quien relata lo ocurrido:

“En medio de la conversación, de pronto mi amigo se da vuelta por ese sexto sentido de la gente y en un árbol muy alto que había en el patio de mi casa, divisa algo muy extraño. Entonces le dice a mí mujer, Nancy: -¡Mira el tremendo pájaro que hay en el árbol!–. Un pájaro gigante, negro, tan desmesurado, que mi amigo le aconsejó: –¡Nancy, cierra todo y acuéstate!–. Mi amigo se subió a su auto y se fue de inmediato a su casa. Llegó a su hogar, le relató lo sucedido a su mujer, y se acostó “espirituado” por lo que había visto.”
–“El me contó todo esto después y luego me lo corroboró mi esposa. Era un bicho inmenso, gigante, negro. Cuando mi esposa me relató el asunto, que ya me lo había contado mi amigo, traté de calmarla y darle ánimo, pero nunca pudo olvidar esa visión tan terrorífica.” (1)
Este evento, registrado por el ya difunto investigador chileno Osvaldo Muray, es solo uno entre muchos del continente americano. Figura arquetípica, la de un objeto volador, aparece como una mezcla de ave y hombre. A caballo entre el fenómeno OVNI y la criptozoología, la escaza casuística impide siquiera clasificar los avistamientos, cada uno es sui generis, y esto desafía la credibilidad. Pero aquí están los testimonios concretos, piedra angular de la investigación de lo anómalo, que no merecen ser ignorados, y en cambio nos precaven de vivir en un mundo orwelliano, uniforme y regulado, donde cada cosa tendría una explicación aristotélica y tranquilizante. Son la herejía perenne para la utopía de la ciencia, su definitiva conquista del cosmos con los instrumentos de nuestro débil entendimiento. Exponer tales encuentros no hará que hallen un nicho en la clasificación con que ordenamos el mundo, equiparando ingenuamente el orden en los conceptos con la realidad, y esto es porque tales casos representan, tal vez, la inserción en el nuestro de otro sector de lo real que será por siempre ajeno a nuestra comprensión.

 

Casos de Argentina
El investigador argentino Sebastián Jarré, da cuenta de otro avistamiento igualmente inquietante, con un testimonio de primera mano. Ocurrió en  localidad de Don Torcuato, frente a la base militar de Campo de Mayo. La protagonista, de nombre Graciela, vivía en esta casa desde su nacimiento, el inmueble se halla en el fondo de un extenso jardín con pinos en el lado este, en un vecindario tranquilo. El estudioso narra las condiciones de su visita a esta mujer:
“La noche en que llegué tenía las persianas bajas de la cocina. Y preparaba un sabroso condumio que, velozmente (…) deslicé a mis regiones estomacales. Entonces dispuse, casi como un revolver, la grabadora sobre la mesa.
Y, por enésima vez, registré en la memoria –mía y de la cinta – su historia. Ocurrió en 1986:
“Fue en una sobremesa. En una noche de verano. No la vi sola, estaba con una amiga. Ella también la presintió. Cuando salí al jardín a sacar una bolsa con basura sentí la presencia de algo sobre mí. Y al mirar hacia arriba, en la azotea, la observé nítidamente. Me quedé paralizada, no podía moverme. Miré bien para ver si realmente estaba aún ahí, y no lo podía creer. Me dije “¿Existe?, ¿Está?”. Miraba de un lado a otro. Mi amiga me dijo que no la viera directamente, y cuando noté que iba a verme corrí la mirada. Luego volví a observar. Y en un momento aprecié como que empezaba a volar, extendía sus alas descomunales y, de pronto, desapareció. Tan veloz como si fuera un relámpago.” (2)
El investigador le pida que describa lo que vio.
“Su piel era verde, el rostro era como el de un ser humano pero mezclado con una serpiente. Era muy musculosa y tenía dos aterradores cuernos en la cabeza. Su actitud era totalmente nefasta y diabólica. No intentó nunca atacarme pero su sola presencia era maléfica para mí. Parecía una especie de hombre gigante cruzado con murciélago. Los brazos terminaban en unas ramificaciones como las alas de los quirópteros. La sigo viendo o percibiendo, a veces oímos ruidos en el techo, desde hace unos 13 años. El miedo se va disipando, pero realmente es una situación difícil de explicar.” (2)
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Al menos una decena de personas testifica que ocurren  hechos fuera de lo común en la propiedad, las hijas han notado sombras, presencias y ruidos extraños. Ciertamente estos relatos parecen leyendas urbanas, y ya el oyente los habrá relacionado con el tema, mucho más célebre, del hombre polilla de Point Pleasant, en Estados Unidos. Pero justamente lo que proyectó ese fenómeno internacionalmente, es la cantidad de testigos de primera mano que afirmaron haber visto la criatura, además, por supuesto, de la caída del puente Silver Bridge que siguió, a la vez que puso fin, a los avistamientos. Lo importante, por ahora, es en que en el presente caso, como en el anterior, de Chile, personas afirman que esto realmente ocurrió y que vieron las criaturas. Pero aún hay más, porque la testigo, Grace, continúa ahondando en las experiencias vividas, esta que sigue, de naturaleza un tanto diferente.
Corre por el barrio la leyenda de la jauría fantasmal, un conjunto de perros que aúllan de noche, guiados por otro de gigantescas proporciones, de modo que al oír un inusual ruido de canes, la gente prefiere permanecer en casa. Grace afirma:
“Retornaba a mi casa subiendo por la escalera de la estación de ferrocarril cuando comencé a oír los aullidos de la jauría. En el centro de una avenida oscura y solitaria alcancé a observar un perro blanco, bello como animal, pero realmente espeluznante. Sus enormes ojos rojos parecían bañados en sangre. Era el líder de un grupo de diez a quince perros más, pero que no daban la apariencia de ser salvajes. Aunque sus cuerpos estaban cubiertos de sudor y barro quizá por sus alocadas carreras por los campos. Como sea, eché a correr cuan veloz podía, mientras escuchaba a los animales llorar y aullar tanto que erizaba la piel, incluso los perros de las demás casas. Era escalofriante. De pronto veo que el que lidera el grupo se detiene y los que lo siguen también. Entonces aprovecho para correr más deprisa, pensando en buscar algún lugar donde ponerme a salvo. Pero al dar la vuelta en la esquina, para mi sorpresa y desesperación, veo el grupo de perros esperándome como si tal cosa. ¡Era imposible! No podían estar ahí y sin embargo sí lo estaban. De ningún modo podían haber dado la vuelta a la manzana tan rápidamente. Allí pensé que llegaba mi fin. No podía ni quería correr por lo que decidí caminar lentamente. Pasé por delante de la llorosa jauría y los animales me miraban fijamente; pero no atinaron a atacarme. Me dio la sensación de que me decían: te hemos perdonado la vida. Se alejó el líder y el resto se fue con él.” (2)
Pero Grace concluye diciendo que sus verdaderos temores en realidad se concentran en su jardín, donde tuvo contacto con la entidad voladora.
“Es como si se sintiera algo que no sé explicar. Tampoco te puedo decir si es benigno o maligno pero si tuviera que elegir diría que no es bueno. Es una sensación demasiado extraña. Es como si “eso” me obligara a hacer algo que no quiero. Siento que hay algunas fuerzas que deciden por mi”. (2)
Nuevamente la interpretación del tema se vuelve complicada, como la de casi todo en el mundo del misterio.

 

¡Un monstruo en los cielos!

Pero continuemos con más sorprendentes casos de extraños seres que son vistos en los cielos. La investigadora chilena Liliana Núñez, recibió un completo informe de un estudioso del fenómeno OVNI, que identifica tan solo con sus iniciales, M. J., quizás por lo sorprendente de sus declaraciones, y temiendo ser ridiculizado por sus pares. Relata en su informe:

“En aquella ocasión, cerca de las 23.00 un día miércoles yo estaba en casa de unos amigos en calle El Bosque a cuatro cuadras de Pocuro, en un cuarto piso, y luego que comimos, se me ocurrió ir a la terraza que daba al sur, y estando absolutamente relajado percibí que de izquierda a derecha (de cordillera a costa) y a una distancia de unos 1000 a 1500 mts, a una altura (aparente) de unos 100 a 300 metros desde el nivel de la calle, venía un objeto grande rojo que en un principio pensé que era un avión pero de esos antiguos (para dos personas como máximo) que se usaban mucho hace 50 años, que tienen dos alas a cada lado pero en forma paralela, es decir, una sobre la otra, y era de color rojo”
“Al verlo me dije ¿qué hace un planeador a estas horas de la noche a tan baja altura? (…) me dije “esa avioneta anda perdida y va peligrosamente en dirección a los edificios”, y no llevaba ni 10 segundos de ver la avioneta cuando de pronto  veo que lo que eran alas fijas y largas (aparentemente 4 metros de largo …) ahora ya no son alas sino que empieza a haber un aleteo desde esa posición inicial, entre 30 y 60 grados hacia abajo con una frecuencia de uno o dos aleteos por segundo, ambas alas. Allí me quedé espantado, y me di cuenta que el asunto parecía más un zancudo rojo gigante que no se movía ya en forma rectilínea sino que hacía un zig zag “como que se tambaleaba sobre su eje”, y me quedé extrañado (…) porque era como si el cuerpo real del objeto fuera más chico pero como que llevaba algo enganchado.”
“Te lo aclaro. Imagínate dos partes: el cuerpo y las alas. El cuerpo era como de un zancudo, como si las piernas fueran inertes. “(3) Además las alas dobles ahora son alas simples.
El objeto pasa frente a él a unos cincuenta metros de distancia, hacia a la derecha, nota entonces que el cuerpo tiene dos partes, lo que explica de este modo:
“esta cosa tiene unas garras que van llevando algo debajo de ellas y del mismo porte que esta cosa”, y no te miento si te digo que pensé que llevaba a un ser humano, algo similar a lo que hacen las aves cuando pescan en vuelo a un ratón y luego lo llevan sujetos en sus garras mientras siguen volando.”
El objeto está a punto de perderse de vista tras el edificio en que se encuentra, corre entonces a otra ventana del apartamento desde la cual recobrará la visibilidad. Dice que  va gritando “OVNI OVNI”, en vez de “monstruo” para no espantar a nadie, cuando alcanza la ventana, apenas logra verlo mientras se pierde tras otra construcción, iba a una altura de 10 a 15 pisos, y el fenómeno tardó entre 30 y 40 segundos.
Concluye: “Al día siguiente no supe nada al respecto de alguna noticia relacionada. Se lo comenté a mis amigos de confianza (…) y a nadie más porque pensé que podía asustar a la gente”
Asegura que la experiencia lo marcó. Dice: “No sé si se trate de algo relacionado al chupacabras, pero desde esa experiencia pude entender más adelante que si la gente que vio al chupacabras vio eso, entonces es para sentir miedo.”
“Yo no estoy diciendo que ese animal o cosa llevaba un ser humano en sus garras pero así parecía (,) pero pudo ser cualquier cosa (…) eso que llevaba medía como máximo dos metros.” (3)
El testigo posteriormente recoge otro caso, se trata de una chica que ve en su pieza, que es muy alta, una pequeña criatura acuclillada y como abrazándose las piernas, colocada en el techo, en un espacio de unos 30 centímetros entre dos piezas contiguas, la visión duró un minuto y luego desapareció, mas no recuerda los detalles, el hecho fue entre 1998 y el 2002.

 

En la pista del Vampi: un escalofriante hallazgo
Pero un hombre ha llevado con tenacidad el estudio de estos fenómenos, es el mencionado Jarré, que trató de dilucidar el caso de los desangramientos de animales, que, sobre todo en el cono sur, debe deslindarse del de las mutilaciones del ganado, que tiene allí dimensiones únicas en el mundo. En su libro Entre Lobos y Vampiros, el investigador va hacia atrás desde la aparición del supuesto Chupacabras, entidad bastante vilipendiada por cierto sector de investigadores, que no niegan los fenómenos que originaron este mito, pero sí la explicación que él supone. Ya en la Argentina de 1970, en la provincia de Mendoza, se daban casos de muertes de animales por desangramiento. Diarios regionales de gran tirada hablaban del Vampi, como se le llamó, y registraban la cacería de que era objeto. Animales pequeños como gallinas y conejos aparecían sin sangre en el cuerpo, un diario describe este raro hallazgo:
El Sargento del destacamento policial de Los campamentos, desplegó a sus hombres. Minutos después observaron que en una calle aledaña se encontraba un animal de rara y espeluznante características “similar al tamaño de un pavo, color marrón oscuro, con un largo y filoso pico de unos 20 cm de largo”. Al notar la presencia de la autoridad inmediatamente alzó el vuelo y se alejó hasta un caserío cercano que estaba abandonado.” (4)
El rasgo fundamental de los animales muertos hoy es ya bien conocido:
“Todos presentaban una característica común: uno o dos orificios de un centímetro de diámetro, como las monedas antiguas de cinco centavos, en la garganta.” (4)
Es en el año 1981, en Rivadavia, cuando la escalada de pánico e informes periodísticos llega al clímax, y alcanza su grado más grotesco y misterioso. El título del diario El Andino, del 13 de noviembre, reza: “Extraños restos encontraron en una vivienda de Rivadavia”. Y señala:
“El hallazgo del esqueleto de un murciélago de considerable tamaño en una vivienda que estaba siendo demolida en el departamento de Rivadavia, causó extrañeza no solo por la envergadura de los restos del extraño animal sino también por el lugar donde fue encontrado” (4)
El animal estaba emparedado, y dentro de una caja de madera, pero lo más extraño es que se había practicado un agujero en la pared, a través del cual, por medio de un tubo galvanizado, llegaba aire para que la criatura respirara.
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En 1963, el diario La Razón señala que en San Salvador de Jujuy, varias personas fueron perseguidas por una especie de vampiro humano, la policía hizo interrogatorios pero no se sacó nada en claro, los testigos señalaban que esta entidad les salió al paso en las cercanías del cementerio, y ellos echaron a correr sin detenerse a comprobar su apariencia en detalle.
Meses más tarde el diario la Crónica señaló que en la localidad de Tres Cruces, una especie de vampiro gigante también había atacado, un testigo de apellido Argañaraz dijo “Intentó atacarme dos veces. Se abalanzaba desde el aire sobre mí batiendo sus grandes alas negras. Sus ojos relumbraban en la oscuridad. Para ahuyentarlo tuve que hacerle fuego con mi revólver.” (4)
En enero de 1969 un curioso cable de la agencia UPI relata “Un gigantesco vampiro que pesaría de cinco a seis kilogramos según testigos ha estado aterrorizando a la población de la Quebrada de Humahuaca. El mulero Melitón Juarez, uno de los testigos, afirmó que había sido atacado por esa enorme criatura mientras cabalgaba su mula. La montura se asustó cuando el vampiro efectuó varias pasadas por encima de ella y su jinete. Juarez añadió que (…) tenía un horrible aspecto y que tuvo que utilizar varias veces el látigo para ahuyentarlo. Declaró que creía que el extraño murciélago tenía la intención de posarse sobre el mulo y chupar su sangre. Otros habitantes supusieron que se trataba del mismo vampiro que recientemente había efectuado algunas incursiones en los ranchos de la región, donde al parecer numerosas aves de corral habían sido muertas y su sangre chupada. Los expertos en Zoología dicen que la aparición de vampiros de semejante tamaño se confirma por un hecho que se produjo en México hace varios años cuando dos vampiros monstruosos mataron a una mujer y un hombre mientras dormían.” (4)
Sin embargo, y solo oficialmente el murciélago más grande de América es el vampiro espectro o falso vampiro, que no chupa sangre sino que caza pequeñas presas, y llega a tener una envergadura de un metro. ¿Qué fue entonces lo que vieron estas personas? En cuanto al espécimen que se halló emparedado, se lo guardó en el museo Cornelio Moyano de Mendoza, pero se deshicieron de él porque, afirmaron, se trataba simplemente de un gato. Su cuidadoso emparedamiento, empero, resulta ya suficientemente extraño.

 

Un relato espeluznante.

Estos incidentes nos ponen en guardia para no descuidar el límite que separa la realidad simplemente mal interpretada, de lo criptozoológico o lo paranormal. Y es justo a alguno de estos dos ámbitos, que pertenece otra experiencia, esta sí, teñida, nunca mejor dicho, del más puro horror.
Fue relatada a Jarré por Marcelo Palmili, de la comisaría de las Heras: es 1990, aun no oscurece cuando llaman a la puerta de una casa en el centro de Mendoza, al abrir los inquilinos descubren a una mujer asustada y bañada en sangre. El relato que hace es sorprendente, “mientras iba caminando con una compañera, de pronto, sintió que era rociada por algo desde el cielo. Al ver sus manos comprobó que era sangre. Y maquinalmente clavó su mirada en el firmamento. Y allí lo vio. Había un pajarraco de bestiales dimensiones, de color negro volando sobre ellas.” (5)
Afirma el oficial: “Este hecho sucedió en horas de la tarde, con luz solar todavía, y ambas mujeres contaban en ese momento con edades de entre 16 a 18 años. Actualmente una de ellas es psicóloga y se llama Mariela Quinteros y la otra se llama Leticia Marín. Aún estoy tratando de localizarlas por algún teléfono o domicilio pero ya pasó mucho tiempo y tal vez se hayan mudado. (…) Por el momento no te voy a dar una opinión porque no tengo elementos para formarme una. Pero es inquietante.” (4)
En la foto Jarré con Palmili
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El comelenguas de Honduras

En Honduras, en los años cuarentas y cincuentas aparecieron numerosos animales desangrados y sin lengua, en localidades como Nacaome, Santa Bárbara y Comayagua. Se empezó a llamar Comelenguas al supuesto autor de las matanzas, y entrando en terrenos más fantasiosos, se lo describió, desde como una serpiente alada, que recuerda a Quetzalcóatl y estrangula al ganado con su cola, hasta como un enorme vampiro, que adormece y luego desangra y mutila a las reses. Tal animal, se comentaba, venía de África o el Amazonas, era del tamaño de un pavo y tras sangrar a la víctima por la lengua, la cortaba y tragaba. Dos hombres, Federico Castillo y don Miguel Anariva, dieron un testimonio publicado en el periódico Patrios Lares en 1948, donde afirmaron haber matado dos vampiros de anormales proporciones.
Terminamos así este breve repaso de avistamientos de criaturas voladoras en algunas partes de América, nos hemos referido apenas tangencialmente a casos célebres como el Hombre Polilla, pues estos son menos conocidos e igualmente sorprendentes. Es de notarse cierta regularidad en estos hechos, en todos hay un testigo de primera mano, y la posibilidad de confusión al ver una especie conocida es relativamente baja. De nuevo estamos atrapados en la disyuntiva fatal de lo anómalo: o el hecho no existió realmente, o contraviene toda explicación conocida. Circula cierta hipótesis, según la cual hay entidades que se mueven en una o más dimensiones que nosotros, y por tanto, pueden entrar y salir a voluntad de nuestro ámbito de experiencia. Como hipótesis indemostrable no está mal, nuestros sentidos y nuestro entendimiento evolucionaron para cumplir tareas básicas relacionadas con la supervivencia y la reproducción, hay multitud de magnitudes físicas que escapan de nuestra percepción, todo tipo de radiaciones y frecuencias, eso que se llama materia oscura. De poseer sentidos que les captasen, y con un cerebro más poderoso para integrar esos datos, mucho de lo que ahora es un atisbo asombroso e inquietante, se presentaría de cuerpo entero, y sería comprensible. El filósofo alemán Kant decía que cuanto vemos está incompleto y sesgado, la verdadera matriz de la realidad nos es ajena, y los principales filtros que imponemos a lo percibido son las categorías de espacio y tiempo, dos propiedades que atañen más a nuestro modo de ver y comprender, que al verdadero núcleo de lo real. Si esto es así, hay nulas esperanzas de algún día llegar a rozar siquiera la naturaleza de lo ya, por siempre, inexplicable.

Referencias:
1
http://www.aforteanosla.com.ar/afla/articulos%20crypto/h%20pajaro%20muray.htm

2
http://www.sjarre.com.ar/2008/12/una-sombra-con-multiples-formas.html?m=1

3
http://www.aforteanosla.com.ar/afla/articulos%20crypto/h%20pajaro%20mj.htm

4
Jarré, Sebastián. Entre lobos y vampiros. Casos Reales en pleno siglo tecnológico. Smashwords Edition, 2012.

5
http://www.sjarre.com.ar/2008/12/sangre-del-cielo-criaturas-aladas.html?m=1

6
http://www.lasegui.com/honduras/comelenguas.html

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Seres alados, extrañas criaturas del cielo por Jose Fabio Esquivel Jimenez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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