El vudú haitiano
por José Fabio Esquivel

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El vudú evoca una serie de clichés insertados en la cultura de masas, pero en realidad se trata de otra cosa, menos oscura y más humana. En particular, es la religión de toda una nación, y por tanto algo que procura el bien de las personas, y no el mal. Pero ¿se nos puede culpar de tener ideas distorsionadas sobre el vudú, acostumbrados a un aprecio superficial, fruto de su explotación en los medios? A continuación lo veremos desde dentro, desde el pueblo que lo practica, con un detalle pocas veces usado.

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Origen de la miseria haitiana

Haití fue el primer país del mundo en que se abolió la esclavitud, fue además el primer país enteramente libre de América, pues si bien EEUU fue independiente dos años antes, toda su población negra seguía sometida. Hoy, Haití es considerado el país más pobre del hemisferio occidental. Ahora, ¿se vinculan a modo de causa y efecto ambos hechos, la liberación y la miseria?, la respuesta es sí, y luego, ¿donde entra en juego el Vudú? todo esto lo veremos a continuación, porque ciertamente, hablaremos de vudú, pero no de zombies ni de muñecos atravesados por agujas. Pero primero debemos hacer algo de historia, es fundamental.

Colón llega a la isla en su primer viaje, en1492, se fundan varias poblaciones, los indios son esclavizados para trabajar en plantaciones y minas, y con el tiempo son virtualmente extintos, en buena parte debido a las enfermedades nuevas. Luego los franceses colonizan la isla, son expulsados pero regresan y se asientan definitivamente en la parte oeste para 1697. Convierten esta en la colonia más rica de América gracias a las plantaciones de azúcar trabajadas por esclavos que morían en grandes cantidades, y debían ser renovados. Para las revueltas, había 28.000 blancos colonos, los mismos mulatos y 500.000 negros.

Afirma Gimeno, “Según la tradición, durante la noche del 22 al 23 de agosto de 1791 en Bois Caiman, en el norte de la isla—, tuvo lugar una reunión de esclavos y cimarrones comandada por un esclavo llamado Boukman y una sacerdotisa mulata. La conjura se realizó a través de un pacto de sangre de tipo dahomeyano que pretendía asegurar la solidaridad de grupo. La ceremonia consistió en el sacrificio de un cerdo negro y la ingestión de la sangre del animal por parte de todos los presentes. El objetivo de esta práctica, cuyo contenido se ha ido reproduciendo en la historia mítica de la isla, era acabar con todos los blancos de Saint-Domingue con la ayuda de los dioses del vudú.” (2).

Tras innumerables altibajos los negros derrotan a las tropas napoleónicas y en 1804 se declaran independientes. La reacción de los países civilizados fue unánime, ninguno reconoció al nuevo estado, Jefferson dijo que la peste y el mal ejemplo debían contenerse en la isla, lo mismo pensó Brasil, e igual hizo Europa. Según Galeano, “A poco de nacer, Haití tuvo que comprometerse a pagar una indemnización gigantesca, por el daño que había hecho liberándose. Esa expiación del pecado de la libertad le costó 150 millones de francos oro. El nuevo país nació estrangulado por esa soga atada al pescuezo: una fortuna que actualmente equivaldría a 21,700 millones de dólares o a 44 presupuestos totales del Haití de nuestros días. Mucho más de un siglo llevó el pago de la deuda, que los intereses de usura iban multiplicando. En 1938 se cumplió, por fin, la redención final. Para entonces, ya Haití pertenecía a los bancos de los Estados Unidos.” (1). La deuda se pagó a la Francia que se llamaba a sí misma revolucionaria, para que reconociera al país. El mismo Bolívar, que en América es un personaje idolatrado, tras ser derrotado por los españoles recibió refugio, armas y barcos de Haití, a cambio de liberar a los esclavos, cosa que hizo, pero se negó a reconocer el nuevo estado. Este aislamiento internacional persistió por 60 años. A la sustracción de toda su riqueza, se sumó que los negros se rehusaron a trabajar en las plantaciones que para ellos solo significaban sufrimiento, de modo que la economía se volvió de mera subsistencia. Casi todos los blancos habían sido muertos o expulsados así que la administración nacional era negra. Que negros salvajes se gobernaran era inaceptable, así que Estados Unidos cedió a las presiones de Francia y España e impuso un embargo económico a la isla. Para 1826 empieza a mejorar la economía, se reactivan las plantaciones, hay confiscaciones a los blancos y se anima el comercio internacional, pero la deuda con Francia consume el país. Los mandatarios se suceden y la situación va degenerando en anarquía.

Sigue el saqueo: el turno de Estados Unidos

Pero no solo Francia saquea Haití, Estados Unidos obtiene concesiones para ferrocarriles y plantaciones que requieren expropiar a los campesinos. Citibank compra en 1910 el Banco Central de Haití, y desde ese país, EEUU, se refinancia la deuda nacional, o sea hay un nuevo endeudamiento. En 1914 marines secuestran todas las reservas de oro de la isla y las llevan a Nueva York, y en 1915 invaden el país. Ponen gobiernos títeres que benefician sus intereses hasta su salida en 1935. Dos años después y como anécdota macabra, 15 mil haitianos son asesinados por órdenes del dictador dominicano Trujillo, que hacía limpieza étnica, todo el que no pudiera pronunciar bien en español la palabra “perejil” era muerto, aunque parezca broma.

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Papa Doc

En 1957 es elegido presidente François Duvalier, Papa Doc, que llevó a cabo una dictadura sangrienta con apoyo militar y financiero de EEUU, que estimaba que al menos procuraba un gobierno estable. Papa Doc convirtió al vudú en asunto de estado, y organizaba rituales públicos para manipulación de las masas, creó una milicia personal de sicarios y criminales, los Tonton Macoutes, que machete en mano caminaban por las calles de Haití sin que la gente se atreviera siquiera a mirarles a la cara. Su hijo, Jean-Claude Duvalier, o Baby Doc, le sucedió en 1971, pero un agravamiento de la economía, así como la extrema violencia del régimen, le hace perder apoyo de EEUU y de los oligarcas y una insurrección le hace huir. Después de varios dictadores fallidos, los americanos presionan y se celebran elecciones en 1990, y llega al poder el primer presidente democráticamente electo de la historia de Haití, Jean Beltrand Aristide. Pero el ex cura católico era de tendencia izquierdista, denunciaba, por ejemplo, que un 15% de la población fuera rico y un 85% estuviera en la pobreza más extrema. Esto da lugar a una de las intervenciones más escandalosa de la historia moderna. George Bush padre instiga un golpe de estado por oficiales haitianos formados en la infame Escuela de las Américas de EEUU, que ha educado a golpistas de toda Latinoamérica. El flujo de inmigrantes resultante hace que Clinton devuelva a Aristide al poder por el año que le quedaba de mandato. En 2001 vuelve a ser electo, se le acusa de modo no probado de fraude, y Bush hijo lo vuelve a derrocar, montándolo en un avión a Francia, según Aristide a la fuerza, según EEUU, por su voluntad. Lo demás todos ustedes lo recuerdan, el terremoto, la mortandad, la miseria recrudecida, los inmensos campos de tiendas con refugiados que fueron desalojados a la fuerza por el gobierno sin tener a donde ir, la epidemia de cólera, el país absolutamente intervenido y administrado por organismos internacionales, el telepredicador Pat Robertson diciendo que Haití está siendo castigado por el pacto con el diablo que se firmó en Bois Caiman, en la ceremonia vudú que inauguró la guerra de independencia: en fin, más de lo mismo para Haití.

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Tonton Macoute

Entenderán que no podemos hablar del vudú que aparece en las películas, que el vudú hay que leerlo desde dentro, desde el corazón y la historia haitianas. Porque si bien los gobiernos de los negros han sido desastrosos, a imitación tal ves del actuar de los amos blancos, lo cierto es que la absoluta miseria que inauguró y marcó el destino del país, esta pobreza tan cruda que hizo a un diplomático alemán virtualmente entrar en shock al presenciarla, es obra de la represalia operada por las potencias, especialmente Francia y EEUU, para castigar a un estado de esclavos que logró su independencia y amenazaba con propagar este cáncer de la libertad.

Importancia del vudú en la sociedad haitiana.

Seguiremos a la investigadora haitiano estadounidense Claudine Michel para dejar en claro el papel del vudú en el país. En primer lugar, todos los haitianos practican vudú, incluidos católicos y protestantes, aunque no todos presuman de ello ni lo hagan con igual regularidad o corrección. Es pues, la verdadera religión de Haití, y su origen es africano dahomeyano, pero dice Michel, “el Vudú haitiano no es sólo una religión recreada por los esclavos africanos en la colonia francesa de Santo Domingo, es por el contrario un Humanismo, un conjunto de tradiciones culturales que constituyen el cimiento que une al pueblo haitiano en los momentos de crisis y lo salva de la desesperanza. Gracias al Vudú, ciertos valores morales que se pierden en otros pueblos considerados “avanzados y civilizados” se encuentran todavía ligados a una red que condiciona todos los actos de la vida cotidiana de los haitianos de cualquier clase social a la que pertenezcan.”(3) Estos valores son: “1. Respeto y veneración al Grand Mét, al Bondye (o Buen Dios), árbitro supremo de nuestro destino; 2. Respeto, honor, servicio fiel a los Lwa (o espíritus menores), protectores del individuo, del grupo y de la comunidad; 3. Respeto a los Muertos; 4. Respeto, honra, obediencia y asistencia a los ancianos, a los patriarcas y matriarcas de la familia y de la comunidad; 5. Generosidad y buena convivencia con los próximos así como con los extranjeros; 6. Solidaridad y ayuda fiel en todos los niveles de parentesco y de amistad, así como también generosidad en el ámbito de la comunidad global.” (3) Y es gracias a estas ideas importadas de los pueblos africanos y transmitidas por el vudú, que Haití ha podido soportar la miseria y la opresión, sin descomponerse como sociedad.

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Claramente, se trata de un concepto muy diferente al que las personas normalmente poseen del vudú, cosa que es de agradecer. De notar es en especial el espíritu de ayuda y cooperación, más intenso en los sectores más pobres y que ellos llaman espíritu de kombit, que representa un trabajo hecho en comunidad, al ritmo de tambores y cantos por personas que luego participarán en un servicio vudú juntos. Pero veremos algunos aspectos más específicos de esta creencia.

Orígenes del vudú.

Resulta más conveniente escuchar los pormenores del vudú después de una introducción como la precedente. Lo que a continuación sigue, son datos desconocidos para casi todo el mundo fuera del mundo del vudú, y que en verdad no se hallan con facilidad, Pocas religiones son de hecho, tan desconocidas, aunque se la mencione con cierta frecuencia, es por eso que les pido que aprovechen la oportunidad y lean este informe con atención.

Esta religión tiene tres influencias, la de los indígenas de Haití, los arawak, que son rápidamente extinguidos y por ello es de poco peso, la de los grupos étnicos africanos, que al ser variados, dieron lugar a que la liturgia vudú se dividiera en partes para satisfacer diversas tradiciones, y por último, la influencia de los europeos, en forma de catolicismo y espiritualidad celta.

Hay varias denominaciones del Vudú, la más importante y distribuida es el Vudú Ortodoxo, originario de Dahomey, con lwas de Nigeria y el Congo predominantemente. El sacerdote es conocido como Houngan y la sacerdotisa como Mambo, ambos deben ser iniciados en un ritual donde reciben un sonajero que representa su poder.

Despues está la denominación Makaya, los sacerdotes no son iniciados, el hombre se llama Bokkor y la sacerdotisa Sorciere. Para los ortodoxos Bokkor es sinónimo de brujo en el mal sentido, y de no iniciado. Esta denominación es menos uniforme de peristilo en peristilo, y es más mágica que religiosa.

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Por último está la denominación Kongo, más representativa justamente del Congo, el sacerdote o sacerdotisa se llaman serviteur.

Los tres tipos tienen creencias en común: hay un solo Dios llamado Gran Met, Gran Maestro, o Bondye, Buen Dios. Hay entidades menores llamadas lwas, que varían según el rito y son accesibles de modo inmediato a través de la posesión espiritual. En las ceremonias estas posesiones son normales, naturales y muy apreciadas, NO son demoniacas ni satánicas. Todos los ritos emplean oraciones, canciones, tambores, vestuario especial y baile durante las ceremonias.

No hay requisitos para participar en el vudú

De hecho no hay absolutamente ninguna limitación de raza, nacionalidad, religión u orientación sexual para participar, en Haití la mayoría de los Vodouisants son católicos. La entrada al templo, llamado peristilo, es pública, y cualquiera puede cantar y bailar. No es un culto centralizado, no hay salarios para los houngans o mambos, que viven pobremente de las contribuciones que reciben dado que el templo es propiedad privada suya, y hay que pagar los gastos de los que tocan los tambores, de la comida que se ofrece y del arreglo general del peristilo.

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La única limitación de ingreso es en las ceremonias de iniciación de otros individuos, para entrar hay que tener un grado igual o superior al que se le va a otorgar. Algunos sacerdotes se niegan a iniciar a quien no sea negro y haitiano, otros cobran a los turistas por iniciaciones que resultan falsas y bastante caras, sin embargo la tendencia es que esto no ocurra, pues tales prácticas acarrean una pérdida de prestigio para el sacerdote que las realiza.

Los grados en la iniciación vudú.

El no iniciado que asiste a ceremonias es llamado Vodouisant, el que asiste con frecuencia a un mismo peristilo y parece tener intención de iniciarse, se lo llama hounsi bossale, aunque es un término coloquial. Ahora bien, el primer grado de iniciación es hounsi kanzo, se adquiere en la ceremonia del fuego, donde el aspirante puede ser poseído por un lwa, y puede equipararse al bautismo. El segundo grado es el si pwen, a partir de él la persona queda bajo el patronazgo de un lwa particular, y se lo considera ya un sacerdote, Houngan o Mambo, entonces dirige las ceremonias y casi siempre experimenta posesiones. El tercer y último grado es asogwe, equivale a un obispo y puede ordenar otros sacerdotes, en las ceremonias tienen la mayor autoridad, a no ser que un lwa se presente y se manifieste a través de alguno de los participantes. Él tiene el poder final de invocar un lwa en particular.

Sin embargo hasta un Houngan o Mambo asogwe debe respeto a quien lo inició, a quien tenga igual rango pero fue iniciado antes, a quien inició a su iniciador, etc.

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La importancia de los antepasados.

Los ancestros están siempre con el Vodouisant, que constantemente siente su presencia. En las zonas rurales la casa incluye un panteón familiar, donde las tumbas son tan elaboradas como puedan permitírselo, algunas tienen la forma de una casita bajo la cual está el entierro. En las familias ricas incluyen un pequeño cuarto de estar con una foto del difunto y muebles finos. Los visitantes brindan con agua y oran en esas tumbas.

En la ciudad la ley exige usar los camposantos, pero igual las estructuras son elaboradas y protegidas de ladrones con grandes candados. Los huesos de un muerto poseen grandes poderes mágicos, en especial si era un Houngan o una Mambo, o cualquier persona con fama, fuera buena o mala.

Cuando un Vodouisant muere se hace el ritual católico y el velatorio respectivo de nueve días, ahora bien, antes o después de esto se realiza la ceremonia vudú del desounin. Allí se separan los elementos de la persona, su alma, su fuerza vital, así como el lwa que reside en la cabeza, y cada parte es enviada a su destino respectivo. Al desounin de un gran Houngan, asisten cientos de dolientes vestidos de blanco. Entonces se revela el heredero del lwa familiar que fue liberado de su cabeza, y esa persona es poseída brevemente.

Un año y un día después de la muerte, en una ceremonia el espíritu del muerto se invoca con un vaso de agua y se instala en una vasija de barro llamada govi. Este espíritu habla por sí mismo o a través de otra persona y esta vasija se pone en el altar interior del templo, llamado djevo.

A veces el espíritu de un muerto, regresa en forma de Lwa Ghede, pudiendo posesionarse de las personas.

El Barón Samedi.

El jefe de los lwas ancestrales es el Barón, es el Amo del Cementerio y guardián del conocimiento ancestral, puede aparecer como Baron Samedi, Baron Cemetiere, Baron la Croix y Baron Criminel. Es un lwa masculino, con voz nasal, que lleva un bastón, a veces sombrero de copa, tiene aires de distinción pero habla de modo bastante soez y atrevido, y hace insinuaciones sexuales, es una mezcla de aristócrata y bribón, y viste de negro y púrpura. Es el último recurso contra una muerte que haya sido causada por la magia, porque incluso si la persona es llevada al borde de la muerte, si el Barón se niega a “cavar la tumba”, la persona no muere. También se lo invoca en casos de infertilidad.

La tumba del primer hombre enterrado en cada cementerio, fuese o no creyente en el vudú, es dedicada al Barón, y se erige allí una cruz ceremonial, la misma que se erige en los camposantos familiares, y que siempre está en el peristilo de los altares. Al Barón se lo puede invocar en cualquier momento y puede aparecer sin que se lo llame porque es poderoso. Bebe un ron donde se han macerado 21 chiles picantes. Baila con gran habilidad y a veces pone el bastón entre las piernas representando el falo.

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El Banquete de los Ancestros, que veremos luego en detalle, marca el final y principio de año, y allí se deben pagar todas las deudas contraídas con el Barón o los Ghede, es decir, los ancestros, y con mama Briggite.

Mama Briggite

Sí, y se trata de la cónyuge de este. Sorprendentemente tiene origen británico. Originada a partir de Santa Brígida, que a su vez fue la diosa celta de la poesía, smithcraft y la curación, fue llevada a la isla seguramente por esclavos deportados de esas tierras. Se la considera también Maestra del Cementerio, y jefa de todos los antepasados que ya partieron, que son conocidos como lwa Ghede. De igual modo se le dedica la tumba de la primer mujer enterrada en el cementerio y se le erige allí una cruz, también cura a los que están a punto de morir por algún hechizo. Cuando posee a alguien, habla de modo muy rudo y obsceno, y también bebe ron con chile. Se frota los genitales con chile muy picante, y a esta prueba se somete a las mujeres que se sospecha están fingiendo una posesión por esta lwa. Baila de modo sensual y artístico el banda.

En resumen, el Barón y Maman Brigitte, son la madre y el padre que reclaman las almas de los muertos y los transforman en lwa Ghede, removiéndolos de las aguas místicas donde están, sin conciencia de quienes son, y dándoles un nombre.

Los Lwa Ghede.

Los difuntos, así, se transforman en Lwa Ghede, que son un grupo muy numeroso y variado. Al convertirse en esta nueva vida en hijos e hijas del Baron y Mamá Brigitte, tienen todos el mismo apellido, La Croix. El cual se acompaña de nombres bastante curiosos a veces, muy conocidos son Ghede Arapice la Croix, Brav Ghede de la Croix, Ghede Secretaire de la Croix, Ghede Ti-Charles la Croix, Makaya Moscosso de la Croix; y también una serie de nombres malsonantes como Ghede Ti-Mopyon Deye la Croix (Ghede Pequeña Ladilla Detrás de la Cruz), Ghede Fatra de la Croix (Basura Ghede de la Cruz), etc., para los cuales hay siempre buenas justificaciones. Son casi exclusivamente femeninos, con excepción de Ghedelia, cuyo nombre aparecen pintado en los autobuses.

Los Ghede poseen a cualquiera, cuando quieran, incluso a cristianos que no lo esperan ni lo desean. La mambo Racine Sans Bout, a quien seguimos en esta recopilación de saberes vudú, cuenta:

“tengo una amiga en Haití que un día estaba observando un grupo de mujeres poseídas por Ghedes, haciendo cabriolas y bailando el banda. Ella dijo algo como así “miren a esas desagradables mujerzuelas, no tienen respeto por sí mismas”. En el acto, un Ghede poseyó a mi amiga, la lanzó al suelo ¡Y declaró desde su cuerpo postrado que la llevaría a unirse con sus ancestros de inmediato¡ Las súplicas y la intercesión de miembros de su familia finalmente pacificaron al Ghede, que prometió ceder, ¡con la condición de que la mujer se convirtiera en Mambo¡ mambo Delireuse ahora practica en un área rural cerca de Petite Riviere de l’Artibonite, en Haiti central.” (4)

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Los Ghedes son figuras de transición, colocadas entre los vivos y la muerte que nos espera, y entre los ancestros en Guinea y los hombres y mujeres vivos de Haití. Por esto, en la ceremonia ortodoxa del Vudú, se les honra después de los Rada, de origen Dahomeyano y Yoruba, y antes de los Petro, ya occidentales.

Todos los miembros de la familia la Croix, en contraste con los haitianos que son más formales, al expresarse son usan un lenguaje vulgar y sexual, puesto que están muertos se hallan más allá de todo castigo y nada les puede pasar, y dice la Mambo Racine, que “En un país donde la falta de respeto por las figuras de autoridad era hasta hace poco castigado con tortura o muerte, este es un poderoso mensaje”. De nuevo el vudú se revela poseyendo una significación social de carácter en este caso liberador. Este lenguaje vulgar siempre se mantiene en tono humorístico, no es abusivo ni malévolo.

Los lwas.

Ya hemos mencionado al Barón, que es jefe de los lwas ancestrales, estas son entidades menores que no son adoradas, lo que piden es amor y respeto a los hijos de África, y tienen con las personas una relación mutua, ellos sirven a los que les sirven, cada uno tiene aprecio por determinadas conductas, colores de ropa, gustan de ciertas comidas, bebidas y objetos. Se los sirve vistiendo de esa manera, ofreciéndoles esos manjares u objetos y con abstinencia sexual. Al igual que pasa con el Barón y Brigitte, si no se cumplen las ofrendas prometidas, pueden montar en cólera y acarrear desventuras.

Los esclavos les atribuyeron a los lwas imágenes de santos católicos, que son por eso muy populares, y se los llega a mencionar en las plegarias, pero no se han sincretizado con esos santos, apenas han tomado su apariencia sin mezclarse con ellos. Los lwas a veces viven y descansan en lugares como árboles, piedras o hasta animales, de donde salen a voluntad si se los llama. Se manifiestan en sueños, accidentes inusuales, y la posesión, que es normal y deseable; en este estado cantan, bailan, dicen chistes, curan los enfermos y profetizan. La persona poseída no recuerda absolutamente nada después, ni puede transmitir mensajes del lwa, pues su cuerpo fue literalmente cabalgado por esa otra conciencia, (la persona así poseída es llamada caballo) si el lwa quiere darle un mensaje, se lo dice a otra persona que se lo comunica luego.

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La ceremonia principal del vudú

Este es el aspecto más desconocido y críptico del vudú, y muy pocos lo conocen, mucho menos a través de un medio de gran difusión. Primero se reza una larga oración el Priye Guinen (“rezador de África”), se saluda a la asamblea y a la energía espiritual de los tambores y de quienes los tocan. Luego se saluda a los lwas en cierto orden, se les ofrecen canciones, comida y puede que sacrificios de animales, cada iniciado debe memorizar este orden. Al menos tres canciones se ofrecen a cada lwa, y cada una se repite tres veces.

El primer grupo de lwas son los Rada, venidos en especial de Dahomey (Benín) y Nigeria, su color grupal es blanco aunque cada uno tiene su propio color, son en general benévolos si no se los ofende, sus ritmos se tocan con tambores tanbou kon, con pieles de vaca o cabra según el tamaño, sostenidas por estacas de madera. Su parte de la ceremonia es disciplinada, concentrada y cerebral.

Los lwa Rada en su orden ceremonial son los siguientes: Legba, Marasa, Loko, Ayizan, Dambala y Ayida Wedo, Sobo, Badesi, Agasou, Silibo, Agwe y La Sirene, Erzulie Freda, Bossu, Agarou, Azaka, the Ogoun group (Ogoun St. Jacques, Osanj, Ogoun Badagri, Ogoun Feray, Ogoun Fer, Ogoun Shango, Ogoun Balindjo, Ogoun Balizaj, Ogoun Yemsen).

Luego vienen los lwa Petro, su origen principalmente es Kongo, Ibo y Senegal. Su color ceremonial es rojo, son feroces, protectores, mágicos, y agresivos con los enemigos. Los ritmos de los lwa Petro se interpretan con tambores tanboy fey, que se tocan con las manos y cuya piel, de cabra, es sostenida por cuerdas y aros. Esta parte de la ceremonia es ardiente, rápida y excitante. Los nombres de todos estos lwas, Petro y Rada, en su orden ritual, pueden leerse en mi página misteriovivo.com, así como la escritura correcta de una serie de términos que de seguro he pronunciado mal.

Los lwa Petro en su orden ceremonial son los siguientes: Legba Petro, Marasa Petro, Wawangol, Ibo, Senegal, Kongo, Kaplawou, Kanga, Takya, Zoklimo, Simbi Dlo, Gran Simba, Kafou (Carrefour), Simitye (Cemetiere), Gran Bwa, Kongo Savan, Erzulie Dantor (también conocida como Erzulie Zye-Wouj), Marinet, Don Petro, Ti-Jean Petro, Gro Point, Simbi Andezo, Simbi Makaya.

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Altar a Ezili Danto, lwa de la maternidad, con imágenes de la Virgen

Siguiendo con el ritual, luego se homenajean, sin orden específico, el Barón, Mama Brigitte y los Gede. Sus colores son violeta y negro. El grupo Gede es obsceno y provocativo, pero jamás agresivo ni acosador. El Barón y Brigitte son más místicos, y llegan a profetizar en medio de las danzas más lascivas.

Cuando se han repetido tres veces todas las canciones de cada lwa acaba la ceremonia, aunque algunos siguen cantando a veces canciones populares haitianas, los tambores se acuestan en el suelo, y las personas esperan el amanecer en esteras.

Los lwas oscuros.

Hay otros lwas más oscuros llamados djab (espíritu salvaje), que son servidos solo por una persona, y que tienen funciones mágicas, no religiosas. Son propios de cada brujo y se invocan por petición de un cliente que quiere hacer el mal a otra persona, y requieren un pago en forma de sacrificio animal. La congregación que lo invoca debe también protegerse de él con un escudo mágico, el garde, hecho con hierbas especiales colocadas en incisiones en la piel, esas marcas sirven para identificar los miembros del grupo.

Hay djabs que viven en lugares particulares, como en las cavernas de Bode, en el sur de Haití, donde habita Met Set Joune, Amo de los Siete Días. Algunos djabs especialmente amorales, se invocan para drenar la energía de una persona y matarle, se dice entonces que el djab “se comió a la persona”. Este trato con los djabs no lo deben realizar los sacerdotes ortodoxos, pues se espera que estos no hagan el mal a nadie, es propio más bien de los Bokkors, brujos. Pero sí lo pueden hacer para castigar a un violador o un asesino. Una de estas entidades fue invocada en Bois Caiman al inicio de la revolución por los esclavos para protegerse de las balas.

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Peristilo de la denominación Makaya de un bokor considerado peligroso por sus agresivos conjuros.

La gran ceremonia del año: el Fete Ghede

Esta es la principal ceremonia del año para el vudú, ese día de difuntos, la masa católica va a los cementerios como en otros países, pero luego, o bien antes, cambian sus ropajes por los del vudú y celebran allí el Fete Gede, Banquete de los Ancestros. Miles de personas llenan las calles de Port-au-Prince en la mañana, muchos ya poseídos por un Gede, danzando y diciendo obscenidades. El Cementerio Grande está abarrotado, en torno a la cruz de doce pies del Baron y de la más pequeña de Mama Brigitte. Hacen ofrendas de café negro y ron, también pan, maní y maíz tostado, y comida muy picante, que son puestos al pie de la cruz. A veces se sacrifica una gallina o un par de palomas. Todo este alimento es tomado luego por los mendigos. Algunos venden candelas de cera de abeja e imágenes de santos. Esta es una imagen representativa: Una mambo vistosamente ataviada de púrpura y negro, seguida por sus iniciados, ora, sacrifica rápidamente una gallina y esparce la sangre sobre la cruz, luego la regala a un mendigo. Entonces es poseída por Brigitte, profetiza lo que ocurrirá ese año, disciplina con suaves golpes a algún discípulo, y receta una medicina herbal a otro que está enfermo, Mama Brigitte a continuación baña su cruz con ron y le prende fuego, entonces canta y baila al ritmo del banda. Después abandona la cabeza de la mambo, que sale del cementerio con toda dignidad.

En el cementerio de Drouillard, donde acaban los pobres entre los pobres, que viven en la gran villa miseria de Cité Soleil, la devoción, acompañada de tambores, es más intensa Las personas hablan con sus fallecidos, les cuentan los pormenores de la familia y les llevan regalos.

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Acabamos así esta condensada exposición del tema del Vudú. Sobra cualquier comentario adicional, excepto que esta religión se aparta de lo que superficialmente solemos concebir sobre ella. Ojalá miremos al pueblo haitiano y sus vicisitudes de miseria y abandono con ojos más indulgentes, y no les achaquemos la culpa de una calamidad fraguada en la mente y el corazón oscuro de los más poderosos, y ojalá que vinculemos desde ahora el vudú no con lo malo sino con lo positivo y benéfico del espíritu de esa sufrida nación.

Referencias citadas

1
Galeano, Eduardo. Dos textos de Eduardo Galeano sobre la Historia de Haití Biblioteca Virtual OMEGALFA. PDF

2
Gimeno, Joan. El vudú haitiano: una cuestión de Estado (1804-1987) PDF

3
Michel, Claudine. ¿El vudú haitiano es un humanismo?. CUYO. Anuario de Filosofía Argentina y Americana, n° 18-19, año 2001-2002

4

Algunas fotos y doctrina vudu:

http://www.rootswithoutend.org/racine125/index1.html

5
http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Hait%C3%AD

Licencia Creative Commons
El vudú haitiano por José Fabio Esquivel se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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