Tag Archive: cuento


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Lovecraft: La redenciónde los monstruos

Por José Fabio Esquivel Jiménez

De mal imitador de Poe y escritor de kiosco, Lovecraft pasó a ser considerado un clásico del siglo XX.  Su entrada a la gran literatura es precedida por el éxito popular, y su intuición de los aspectos más oscuros de una época que retrató con clarividencia y anticipación.

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Los otros ritos
Por José Fabio Esquivel Jiménez

Vivían a las afueras del pueblo, internados en el bosque en su casa de troncos con chimenea de roca, por la cual trepaban las hiedras asomadas al alto boquete, como rindiendo tributo al calor que las mantenía vivas todo el año. También las paredes vestían un espeso manto de hojas de todos los colores y formas, y cada cual tenía una etiqueta mental donde se mencionaban sus propiedades y usos, su padre las había sembrado allí, por ser las más raras y valiosas y para que el calor, como a la hiedra, les mantuviese siempre vivas.
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Relato corto por José Fabio Esquivel Jiménez

-Me parece que alucino, veo que las cosas se mueven, pura fantasía de seguro.

-Por favor, explíquese.

-Quiero decir que a veces veo un movimiento con el rabillo del ojo, en el extremo de mi visión, un objeto que se corre, algo pequeño que cruza, y al voltearme no hay nada. Hace mucho que no cambio mis lentes, son para la miopía y eso tal vez pueda explicarlo.

-Haremos pruebas, empezando por sus ojos. Dígame, ¿alguna vez ha estado bajo tratamiento siquiátrico?
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Relato corto por José Fabio Esquivel

La constelación de Escorpio te vio correr partiendo la lluvia negra y helada, Moisés de superficie, dejándote las uñas sangrantes en las piedras, rayándote la cara con los pinos perfumados y susurrantes. ¿Por qué nos abandonaste, en medio de la luna, de la noche, en el silencio de nuestras bocas cosidas? Quedamos con los dedos crispados e impotentes, quedamos bebiendo solo el agua de las goteras, que nos daba en las cabezas para mayor suplicio, bajaba sanguinolenta por la sien, por las comisuras profundas del hambre, y nos acariciaba precariamente los labios, Señor, vampiros de pronto debimos beber nuestra sangre, con ella nutrir las entrañas resecas, y allí adivinar leche o miel, pues contigo perdimos todo, el pasado olvidado y el futuro truncado, y la razón que ambas cosas contempla.
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