Relato corto por José Fabio Esquivel

La constelación de Escorpio te vio correr partiendo la lluvia negra y helada, Moisés de superficie, dejándote las uñas sangrantes en las piedras, rayándote la cara con los pinos perfumados y susurrantes. ¿Por qué nos abandonaste, en medio de la luna, de la noche, en el silencio de nuestras bocas cosidas? Quedamos con los dedos crispados e impotentes, quedamos bebiendo solo el agua de las goteras, que nos daba en las cabezas para mayor suplicio, bajaba sanguinolenta por la sien, por las comisuras profundas del hambre, y nos acariciaba precariamente los labios, Señor, vampiros de pronto debimos beber nuestra sangre, con ella nutrir las entrañas resecas, y allí adivinar leche o miel, pues contigo perdimos todo, el pasado olvidado y el futuro truncado, y la razón que ambas cosas contempla.
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